Vivir en casa de mi tío Marcial (II)

Por Alvaro Zulueta

Tomás Clavijo

Es este el nombre del mejor amigo de mi tío, según Marcial un fuera de serie que ha logrado en la vida lo que él mismo define como éxito. Se conocieron en el colegio, eran, y son, antípodas en su totalidad y polos opuestos en todos los sentidos, menos en la fe. Y es precisamente esta similitud lo que los unió de manera permanente e inevitable, ya que siendo la diferencia personifica y encarnado a los tópicos escolares (Marcial era el insubordinado macarra y Tomás el tímido cerebrito) acabaron por encontrar un punto de unión al verse defendiendo espalda contra espalda las barbaridades que un compañero de los dos profirió contra el Papa. Es en este momento donde, unidos por sus mismos valores e ideas más transcendentales, cuándo empiezan a labrar una amistad la cuál perdura hasta día de hoy. Tiene Tomás todo lo que mi tío ansia en la vida y ha realizado Clavijo todos los sueños que Marcial esperaba cumplir pero a pesar de ello no encontramos resquicios de envidia ni ha enfriado esto su relación si no que por el contrario no ha hecho más que unirles de manera más profunda.

Pero por mucho que tenga Tomás el pobre se está quedando calvo muy joven y a mi tío le crece todavía en joviales cantidades así que como podéis ver, Marcial siempre gana.

Es importante decir que ni Marcial era tan macarra (hola mamá) ni Tomás tan tímido. De hecho, un día la profesora le echó de clase (aunque luego tuvo que ir a pedirle perdón). Un día Tomás sacó un notable y se presentó a subir nota.

El tío Marcial

La evasión ínter-semanal

Como universitario que soy, me encuentro sumergido en un constante torbellino de planes repentinos y cambios en lo estipulado de la manera más azarosa e imprevista posible. Esto desemboca siempre en la siguiente situación, en innumerables ocasiones los planes se alargan hasta tarde y es por ello que los anfitriones (en su gran mayoría de veces, los Navarro) se prestan a hospedarme en sus hogares, es por ello que en el 99% de los fines de semana me encuentro durmiendo en otro lugar que no sea el modesto pisito (no tan modesto ni tan ito) de mi tío. Es por ello que mi tío ha desarrollado una especie de celos hogareños y se siente engañado cuando le llamo para confirmar y corregir la ubicación en la que pasaré la noche, Marcial se sentirá, muy seguramente, como se siente una pareja cuando le ponen los cuernos y en parte es de entender ya que él maquinara en sus divagaciones en el sofá mientras fuma su pipa, que me aterroriza habitar su casa en el corto periodo vacacional del fin de semana; y esto es totalmente mentira ya que a mí personalmente me encanta pasar los sábados y domingos en su casa ya que conozco que los desayunos no serán otros que un buen «brunch» americano con sus esponjosas tortitas.

Por un lado, cierto. He contado un sólo fin de semana en casa desde que llegó el 1 de septiembre. Por otro lado, los Navarro están como el chiste de IKEA «a tu sobrino lo tenemos nosotros».

El tío Marcial

 Su blog

Me había comentado Marcial, de manera superficial, que había publicado estas anotaciones, que realizo sobre mis aventuras y desventuras en su casa y derivados , en su blog personal donde de manera casual escribe sus razonamientos, experiencias, opiniones e incluso aconseja a la juventud para una vida plena y feliz. Yo no me había preocupado en comprobar la veracidad del asunto hasta hace un par de minutos, y en efecto, se encuentra publicado en su blog, pero el problema no reside ahí (ya que se encuentra correctamente publicado y no ha tergiversado ninguno de los mensajes) el problema lo encontramos en la foto que acompaña al título de la entrada sobre dicho tema; esta foto está compuesta por un adulto increpando y gritando de manera apremiante a un pequeño niño asiático con sobrepeso (que seguramente no sabe controlar su adiccion a los Yatekomos) para que tire con mayor fuerza de una gruesa cuerda (probablemente estén jugando al tira y afloja de toda la vida); y tú, queridísimo lector, te preguntarás por qué supone esto motivo de preocupación para mi, pues simple y llanamente por qué no me hace gracia el verme representado como la versión «life-action» del niño protagonista de la película Up.

PD: Si uno se encuentra interesado por leer la transcripción de los pensamientos de mi tío, no tenéis más que visitar su blog en: /estovir.blog/

Efectivamente, querido Alvaro, encuentro que esa foto describe muy claramente la naturaleza de nuestra relación. Así que sigue tirando.

El tío Marcial

 Accion de gracias

 Tiene Marcial la buena tradición de 

Dejo esto así tal y como ha sido enviado para que se perciba con claridad que, a pesar de tener dotes de escritura, lo que Alvarito no tiene es mucho orden en su cabeza.

El tío Marcial


Categorías:Cajón De Sastre, Social

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