Principios de Liderazgo – Conoce a tu gente – (III de XI)

Cuida a tu genteConoce a tu gente y preocúpate por su bienestar

1.-   Pon el bienestar de las personas que dependen de ti por encima de tu propio bienestar. 

Es poca la insistencia que pongo en que el liderazgo es una vocación de servicio. De hecho, la gente a tu cargo (como también los hijos con un padre o una madre) te disculpará cierto rigor si ven que eres riguroso contigo mismo, pero no te perdonarán, y se dan cuenta de ello enseguida, que pongas delante tu propia comodidad.

2.-   Observa a los miembros de tu equipo y déjales que te observen para que puedan conocerte y que sientan que les conoces. Hazte accesible. 

No tengas demasiados secretos. Generan incertidumbre y te convierten en una persona impredecible. La gente que depende de ti necesita que seas predecible, y tu propia estabilidad mental y la salud de tu alma también.

Debes conocer a tu gente para estar en condiciones de adaptar las órdenes a la capacidad de cada uno, dejando a los que se lo merezcan mucho de iniciativa y teniendo más de la mano a los que no puedan actuar solos, con todo un teclado que corre desde la orden a secas hasta la sutil persuasión. Hay padres tan poco hábiles que, cuando han hablado, los hijos sienten ganas de hacer todo lo con­trario de lo que le ha pedido.

3.-   Demuestra que estas decidido a prepararles a conciencia para conseguir el objetivo

El Evangelio está lleno de muestras de Jesús “entrenando” a sus discípulos.

No llevéis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tengáis dos túnicas. 4En cualquier casa que entréis, quedaos allí hasta que de allí os vayáis. 5Y si nadie os acoge, al salir de aquella ciudad, sacudiros el polvo de los pies en testimonio contra ellos.(Lc, 9)

4.-   Preocúpate de las condiciones de tu gente. 

En lo que se refiere a la comodidad física pero también a la actitud mental. Hay veces que no serás capaz de mejorar la primera, o simplemente convenga mas, pero eso no quita que debas conocer a la perfección su situación. Respecto a la segunda, se trata de hacer lo posible por mantenerse en contacto con sus pensamientos, con su estado moral. Con ello desarrollarás además un profundo conocimiento de la psicología de las personas y tendrás más herramientas para ayudarle en caso de que lo necesite. Preocúpate por ellos, pregunta, que sepan que te pueden contar sus preocupaciones, ilusiones o alegrías. Mantén tu puerta siempre abierta.

5.-   Asegúrate de que los premios son equitativos y justos 

No hay cosa mejor para poner a flote una persona que está hundiéndose en el desánimo que el que se dé cuenta de que su alguien le mira con simpatía y que vea su trabajo o su comportamiento apre­ciado y valorado

6.-   Dales suficiente tiempo de descanso e insiste en la participación, los celos de poder en el líder es lo que mata las almas de los líderes entre sus colabo­radores



Categorías:Vocación Política y Liderazgo

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