Principios de Liderazgo – Conócete – (I de XI)

Liderazgo CristianoConócete y busca mejorar constantemente

1.- Haz una evaluación honrada de ti mismo para determinar las fortalezas y debilidades de tus cualidades personales.

Ayer leía en un tweet del padre Sandoica que cuando te muestras a Dios como eres, le estás dando una copia de la llave de tu alma. Cuánta gente me encuentro por la vida que no se conocen a ellos mismos, y que, al no ser conscientes de sus propias cualidades, no saben por donde les aprieta el zapato. La tendencia humana es, por decirlo de alguna manera, a la posición horizontal, pero cada uno cae en una posición distinta. Los hay que son fuertes en carácter pero débiles en las relaciones interpersonales. Fuertes en la capacidad de sacrificio pero inútiles a la hora de ejercer la caridad. Aquellos que tienen carisma, pero carecen de inteligencia emocional.

Enciérrate en la soledad de tu conciencia, de tu alma y de tu relación con Dios, y descúbrete, te sorprenderás.

2.- Busca las opiniones de tus amigos y superiores que te ayuden a mejorar tus cualidades

Segundo paso en el proceso de conocerse a uno mismo. La idea no es ir preguntando a todo el mundo, ni exponiendo tu alma al primero que pase por delante, pero sí hacer un ejercicio de humildad con aquellos que sabes que te conocen y que te quieren bien o te respetan. La clave en este punto es tener la humildad suficiente como para aceptar la crítica, interiorizarla, y potenciarla si es que debe hacerse o neutralizarla si es un mal hábito o un defecto personal. La excelencia en este punto, a nivel cristiano, se consigue poniéndose en manos de un director espiritual, que no solo es capaz de verte como un ser complejo (cuerpo/alma) sino que además ha visto ya tantas debilidades que es muy probable que te conozca y te ayude con mas sencillez.

3.-   Aprende estudiando las causas de fracaso o triunfo de otros líderes

Aunque es cierto que nadie experimenta en cabeza ajena, el hecho de que un jefe anterior fracasara al ganarse el respeto y la autoridad de los suyos por, por ejemplo no tener en cuenta la dignidad de su gente, puede ayudarte a corregir el tiro. Analizar las causas de éxito o fracaso de personajes históricos, viéndolos en toda su dimensión, o de personajes cercanos admirados, sus cualidades y qué les ayudó a ser mejores, a superarse etc…

4.-  Desarrolla un interés genuino por las personas

Interésate por la gente que te rodea, preocúpate por sus problemas, alégrate de sus alegrías. Desarrollarás la tan famosa “empatía”, que te ayudará a ponerlo todo en su justo término, y, en última instancia, a no juzgar precipitadamente.

5.-  Márcate objetivos concretos y define planes para conseguirlos

«Ningún viento es favorable para el que no sabe dónde va». En la famosa conversación de Alicia con el gato de Cheshire (pasaje de Carroll muy usado por los grandes estrategas de la primera mitad del s. XX) se acentúa la importancia de tener un objetivo, ante todo, para posteriormente planificar el cómo obtenerlo. Parafraseando un antiguo anuncio de bebida alcohólica “El mundo entero se aparta frente a un hombre que sabe dónde va”.

6.-   Ten un programa sistemático de formación que desarrolle no solamente aspectos profesionales, sino que también incluya puntos que te ayuden a entender a la gente, tanto individualmente como en grupo.

La formación en humanidades, filosofía, historia, psicología, sociología, política, ciencias, es fundamental para poder crearse un criterio adecuado. La formación debe ser constante, sin cesar, obedeciendo a un plan personal concreto, pero en el convencimiento de que siempre habrá alguien del que se pueda aprender.



Categorías:Vocación Política y Liderazgo

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